La Ruta del Emprendedor | En una tierra matera, Café París apostó por una nueva cultura en Posadas
En La Ruta del Emprendedor conversamos con personas que transformaron una idea en un proyecto de vida. Y en este nuevo episodio tuve el placer de entrevistar a Marcelo Tronzano, propietario de Café París, una cafetería que hace más de una década apostó por una cultura que en ese momento todavía parecía lejana para Misiones: la del café de especialidad.
Marcelo me contó que todo comenzó casi como empiezan muchos emprendimientos: “nos mandamos y después vemos”. Después de varios años viviendo en Buenos Aires junto a su esposa, decidieron apostar por Posadas, buscando una vida más tranquila y una nueva oportunidad.
Sin experiencia previa en gastronomía ni en negocios propios, apareció una idea que en ese momento sonaba disruptiva: abrir una cafetería en una provincia profundamente matera. Pero lejos de improvisar, Marcelo decidió prepararse. Estudió pastelería, se capacitó en café de especialidad y llegó a Misiones con una visión clara: ofrecer una experiencia distinta.
Lo más interesante es que cuando comenzaron, prácticamente no existía esta cultura en la ciudad. “Nadie sabía lo que era un café de especialidad”, recordó. Sin embargo, siguieron adelante guiados por intuición, preparación y mucha convicción. Y el tiempo les terminó dando la razón: hoy esa zona de Posadas se transformó en uno de los polos cafeteros más fuertes de la ciudad.
Mientras conversábamos, pensaba en cómo algunos emprendedores no solo construyen un negocio, sino que ayudan a cambiar hábitos y generar nuevas experiencias culturales. Café París fue parte de ese movimiento. Marcelo lo decía con humildad: “Estuvimos en el lugar indicado, en el momento indicado e hicimos las cosas bien”.
Pero detrás del café también hay una historia profundamente familiar. Marcelo definió algo que me pareció hermoso: “Yo soy el motor de la cafetería y mi señora es el corazón”. Sus hijos crecieron literalmente dentro del local, mientras ellos sostenían el proyecto trabajando juntos desde el primer día.
También hablamos de algo fundamental para quienes emprenden hoy: sostener la calidad incluso en contextos difíciles. Marcelo fue muy claro en esto: “Si tocás la calidad, tocás tu identidad”. Y en tiempos donde muchas veces lo urgente empuja a resignar esencia, escuchar esa convicción resulta inspirador.
Gracias, Marcelo, por compartir tu historia y por demostrar que detrás de cada café también puede haber una gran visión emprendedora.
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